Manual de operación

Qué pasa dentro de la máquina

Esta página es para el curioso: el que antes de confiarle su publicidad a una máquina quiere saber exactamente qué va a hacer con ella. Sin humo y sin promesas.

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01

El equipo

Cuatro oficios, no un botón

Una agencia no es una persona: es un analista, un estratega, un creativo y alguien que compra los medios. GOMA tiene esos mismos cuatro oficios, y cada uno trabaja por separado, con su propio encargo y sus propios límites.

OFICIO 01

Analista

Lee lo que pasó con tus anuncios y decide qué funcionó. Lo importante: esa decisión no la toma una inteligencia artificial, la toma un cálculo fijo sobre tus números reales. La IA solo la escribe en español para que la entiendas.

No puede inventar una cifra ni cambiar un resultado ya calculado.

OFICIO 02

Estratega

Decide el plan de la semana: por qué ángulos atacar, cuántos anuncios, de qué tipo y con qué largo de texto. Se apoya en lo que ya vendió en tu cuenta, no en una plantilla genérica.

No puede nombrar a un competidor ni afirmar nada que tú no hayas autorizado.

OFICIO 03

Creativo

Convierte cada idea del plan en un anuncio de verdad: la imagen o el video, y el texto que lo acompaña. Usa tus colores y tu logo real, no una aproximación.

No puede dibujar tu logo de memoria: si no tienes el archivo cargado, no lo pone.

OFICIO 04

Comprador de medios

Publica. Aquí la inteligencia artificial hace lo mínimo a propósito: subir archivos y crear anuncios es trabajo mecánico, y en Meta un error es permanente.

No puede encender un anuncio. Eso lo decides tú, dentro de tu cuenta.

02

Lo que la vuelve tuya

Tu máquina deja de parecerse a las demás

GOMA trae una biblioteca de 47 formatos de anuncio probados. Pero esa es solo la mitad.

Lo que heredas el primer día

Los formatos de la casa, filtrados por tu tipo de negocio. Un restaurante no arranca con los mismos que un software: arranca con los que le sirven a un restaurante.

Restaurantes · Viajes · Producto físico · Producto digital · Software · Servicios

Lo que construye para ti

Cada semana tu máquina diseña un formato nuevo pensado para tu negocio. Si funciona, entra en tu biblioteca privada. Nadie más lo tiene, ni siquiera otro negocio de tu mismo rubro.

Por eso una máquina de seis meses no vale lo mismo que una recién encendida: la tuya acumula formatos que solo existen porque tu negocio los necesitó.

03

La mejora

Cómo se vuelve mejor sin que tú hagas nada

Dos mecanismos, y los dos tienen una condición estricta para cerrarse. Si no se cumple, no cuentan.

Un formato nuevo cada semana

El estratega debe proponer un formato que la biblioteca todavía no tiene. Y no basta con proponerlo: tiene que fabricarse un anuncio real con él y pasar el control de calidad. El anuncio es la prueba. Si se quedó en la idea, no entra.

Los ganadores tienen descendencia

Cuando un anuncio funciona, la semana siguiente se hace una variación suya que cambia una sola cosa: el gancho, la escena, el formato o el largo del texto. Una sola. Así, cuando la variación gana, se sabe exactamente por qué ganó — y eso es lo que se puede repetir.

04

La honestidad

Prefiere decirte «todavía no sé»

Aquí es donde casi todas las herramientas de marketing mienten sin querer: te presentan como hallazgo algo que fue pura casualidad.

Con presupuestos normales, un anuncio suelto recibe poco dinero. Y con poco dinero, la diferencia entre un anuncio bueno y uno mediocre se confunde con el azar. Sacar una conclusión de ahí no es analizar: es adivinar con gráficos.

GOMA hace dos cosas distintas con tus números. Para apagar anuncios usa la única pregunta que ese presupuesto sí responde: «gastó bastante y no vendió nada». Para enseñarte algo, suma decenas de anuncios por tipo, por ángulo y por formato, porque sumando sí aparecen señales reales.

Y cada afirmación viene con cuántos anuncios la respaldan. Cuando todavía no alcanza, lo dice con esas palabras en vez de inventarte una tendencia.

  • Se puede afirmar
  • Va apuntando
  • Todavía sin lectura

Un ganador nunca se corona con una sola venta. Coronar mal es caro: la semana siguiente la máquina gastaría sus mejores turnos copiando una casualidad.

05

Los filtros

Tres controles antes de que algo llegue a tu cuenta

Un anuncio malo publicado con tu nombre destruye más confianza de la que construye uno bueno. Por eso hay tres barreras, y son de tipos distintos a propósito.

FIL·01

Antes de fabricarlo

A cada instrucción se le añaden reglas que el creativo no controla: el mensaje principal dentro de la zona que Meta no tapa, nada de pantallas falsas con texto inventado, y tu nombre de marca escrito exacto, sin ninguna otra empresa en la imagen.

FIL·02

Después de fabricarlo

Un revisor mira la imagen terminada y la juzga contra seis reglas, una por una: español bien escrito con acentos y ñ, sin inglés colado, fiel a tu marca, sin afirmar nada fuera de tu lista, legible en vertical y con buena calidad visual. Si falla, se rehace. Hasta tres intentos por anuncio.

FIL·03

Antes de publicarlo

Diecisiete comprobaciones mecánicas sobre lo que de verdad se produjo, no sobre lo que el plan prometía. Es deliberadamente tonto y deliberadamente estricto: lo que un revisor puede pasar por alto en un mal día, una comprobación mecánica no lo pasa nunca.

Si un anuncio no pasa, se descarta ese anuncio y te lo decimos. Los demás siguen su camino. Nunca se publica algo a medio hacer.

06

Los límites

Lo que la máquina no hace, a propósito

Un sistema automático se juzga tanto por lo que se niega a hacer como por lo que hace. Esto no son funciones pendientes: son decisiones.

  • No gasta tu dinero

    Los anuncios se crean siempre apagados. Encenderlos es tuyo, dentro de tu cuenta de Meta.

  • No publica sin tu visto bueno

    Sin tu aprobación el plan caduca en una semana y no se fabrica nada. El silencio es un no.

  • No dice nada que no autorices

    Solo puede afirmar lo que está en tu lista, tal cual. Ni siquiera puede adornarlo.

  • No nombra a nadie más

    Ni competidores, ni marcas ajenas, ni ligas, ni eventos. Ni aunque el anuncio quedara mejor.

  • No decide con una venta suelta

    Prefiere decir que todavía no sabe antes que convertir una casualidad en un hallazgo.

  • No se queda encendida a la fuerza

    Puedes detenerla cuando quieras desde tus ajustes, con un interruptor. Tus datos y tu biblioteca te esperan intactos.

¿Te sirve una máquina así?

El piloto está abierto. Enciendes, apruebas tu primer plan y decides después.